
Navidad y Año Nuevo suelen venir acompañados de muchas ideas sobre cómo deberían ser estas fechas.
Disfrutar, estar bien, cerrar etapas, empezar de cero.
A veces encaja.
Y otras veces, simplemente no.
No pretendo decirte como hay que vivir la Navidad, sino recordar algo más sencillo: que no hay una única forma correcta de hacerlo.
Hay años en los que estas fechas se viven con calma.
Otros, con cansancio o tristeza
Otros, con mezcla de emociones difíciles de nombrar.
Otros, con energía, ilusión o subidón de alegría,
Y todos son válidos.
Quizá este final de año no vaya de hacer balance, ni de forzar conclusiones, ni de marcar nuevos comienzos.
Quizá vaya de prestar atención.
De vivir estos días como estés.
De no exigirte más de la cuenta.
De cuidar aquello que es importante para ti, aunque sea en pequeño.
Y de permitirte hacerlo a tu manera.
Sin prisa.
Sin comparaciones.
Sin la necesidad de que todo tenga sentido ahora.
No hay que cerrar nada si no apetece.
No hay que empezar nada si no es el momento.
No hay una forma correcta.
Solo la que estás viviendo:
a Tu Manera.